NO HAY DUDA DE QUE A MEDIDA QUE VAMOS PASANDO POR DIVERSAS ETAPAS DE LA VIDA, NUESTRAS NECESIDADES NUTRICIONALES CAMBIAN

Sobre todo para las mujeres.

La nutrición desempeña un papel fundamental en la salud y el bienestar de las mujeres durante toda la vida. Pero la nutrición ejerce un papel aún más importante durante el embarazo, la lactancia y la menopausia. La ingesta necesaria de nutrientes, proteínas, carbohidratos y grasa es relativamente similar a lo largo de toda la vida, pero varía significativamente a raíz de los cambios fisiológicos que tienen lugar durante esas etapas concretas.

Por ejemplo, cuando la mujer está embarazada, necesita consumir aproximadamente el doble de hierro de lo habitual, porque el cuerpo usa el hierro para generar más sangre para el bebé. Y la insuficiencia de hierro puede provocar anemia, una causa común de fatiga durante el embarazo. (¿Estás embarazada? Echa un vistazo a las comidas ricas en hierro al final de este post).

Es fundamental que las mujeres lleven desde la adolescencia hasta la adultez una alimentación saludable, optando por comidas equilibradas desde el punto de vista nutricional, cantidades abundantes de vegetales, fuentes de proteínas de buena calidad, grasas saludables, fibra y bastante agua. En casos de dolencias como osteoporosis, endometriosis, fatiga suprarrenal, síndrome premenstrual y niveles altos de estrés es necesario un cuidado nutricional más específico. (Si padeces desequilibrios hormonales, lee mis consejos al final de este artículo).

Y por supuesto, el metabolismo de las mujeres durante la etapa adulta se ralentiza entre un 10 y un 15 por ciento con respecto a edades más tempranas. Por tanto, es más fácil acumular grasas. Por otro lado, durante la menopausia hay determinadas sustancias, como la cafeína y el alcohol que pueden desencadenar o empeorar los sofocos y la sudoración nocturna.

La mejor manera de fomentar la salud e incrementar la energía en todas las etapas de la vida de la mujer es consumiendo comidas de calidad ricas en nutrientes.

Además, practicar ejercicio y mover el cuerpo cada día te ayudan a mantener un peso saludable, a potenciar tu energía y a gestionar mejor el estrés… Pero dejamos ese tema para otra semana 

Publicado: 13 de Abril de 2017